domingo, 30 de mayo de 2010

Yo nací y viví, en un mundo de vampiros, ellos fueron los que se encargaron de mí, durante todo el tiempo, solo en unas pocas ocasiones y casi siempre por cosas de la edad me separaba de ellos.
Había en especial dos de ellos que eran los más vitales en mi vida.
Uno, mi padre biológico, él era el que defendía sus estúpidas normas se llama ARO. la verdad nuestra relación iba de mal en peor yo nunca estaba de acuerdo con sus métodos de justicia y mucho menos los que usaba para alimentarse y aun menos los esbirros que le rodeaban en cada momento, ellos siempre se sentían muy frustrados conmigo, sus dones no tenían efecto conmigo y es mas cuando intentaban hacerme algo, siempre por lo normal se les volvía contra ellos, lo cual a mi me divertía de forma casi perversa el otro al que yo consideraba mi padre, el era el que me protegió de mi propio progenitor y de mi misma, que era lo mas peligroso con lo que tenia que lidiar.
Él me salvo de que Aro, siguiera haciendo de mi su mejor conejillo de indias, pues desde que me acuerdo en mi estancia con el en Italia me estuvo haciendo de todo para averiguar como funcionaban mis múltiples dones y eso que ni yo misma ahora, se muy bien como lo hago, pero bueno el consiguió sacarme de allí y se convirtió en mi protector y nadie podía hacer nada, pues el era el mas poderoso de los vampiros en todos los sentidos, tanto en rango pues fue el primero y luego era el mas fuerte por decirlo de alguna manera, el es el rey entre los reyes de los vampiros y eso era muy interesante, sobretodo para mi, que mi inercia a meterme en líos era muy común. Casi siempre tenia una buena excusa, pero otros era mi pura estupidez, ese afán de autodestruirme que tenia era algo incontrolable y eso me hacia mas peligrosa que cualquier otro peligro que estuviera a mi alrededor, en fin que así empieza un poco mi historia.

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